jueves, 20 de agosto de 2015

Juntos, letrasados.

Buenos días, querido mundo de internet y de gente muy maja que antes de ayer por la noche me estuvo pasando fotos de Hook y Emma en la quinta temporada.

Hoy he venido a quejarme, porque mi humor de perros ha decidido escribir.

Me he levantado después de mis padres, y ellos ya habían acaparado la televisión. Yo, que no entiendo por qué ponen un programa de economía para desayunar (supongo que es lo que tiene vivir de su dinero porque hasta ahora lo único que he hecho han sido clases particulares y no entiendo lo que es manejar una casa entera), me resigné a tomarme mis tostadas y mi zumo en silencio y rápido, para salir de allí cuanto antes y volver a viciarme a Emergency Room.

Todo iba bien por el momento, el programa no parecía tan deprimente para la mañana, hasta que, por supuesto, el licenciado en economía que estaba dando la charla decidió remarcar, alto y claro y sin un bonito uso de la lengua para disimular su desprecio, que la gente que estudia humanidades va directa al paro.

Total que, oído esto, me fui de allí con la tostada aún en la boca. Mis padres en dijeron que no me enfadase, que filología inglesa y traducción, que es lo que quiero estudiar yo, tiene futuro asegurado. Que no son las "humanidades" de las que él está hablando.
Perdonadme pero, si me he decantado por inglés es precisamente porque esas mismas humanidades me han enseñado cuáles son mis cualidades, dónde me manejo mejor y qué es lo que quiero hacer con mi vida. Esas humanidades me han aclarado mi futuro más que cualquier lamentable charla escolar.

Yo utilizo el término "humanidades" como hacen los británicos, y englobo ahí todas las lenguas, vivas y muertas, la historia y el arte en todas sus formas, aunque por supuesto mis queridos artistas se pueden separar del término con total libertad si así lo desean, no tengo nada en contra de ellos.
(Ojito aquí, humanidades son las letras, y si me apuras por simple amistad y respeto, también las artes, como he dicho. No la economía. Recordádlo, gracias)

Ahora bien, los humanistas, vivimos admirando la capacidad que tienen otros en desenvolverse en complejos problemas matemáticos, enrevesados experimentos químicos, o los que son capaces de recitarte la tabla periódica o saben cómo clonar. Siempre miramos y decimos "wow, seguro que alguno inventará la cura contra alguna enfermedad, o los de sociales nos sacarán de la crisis", o cualquier cosa parecida. Es puro respeto, vaya. Sabemos a dónde vais, vemos vuestros dones en las ciencias mucho antes de que os deis cuenta vosotros mismos.
Ahora bien, ¿Qué pasa con los artistas y los letrasados?
Que no tienen futuro, según vosotros. Que lo que estudian es inútil. No tenéis un mínimo de esperanza, nadie cree en nosotros salvo nosotros mismos.
Y eso sí que es triste.

Nosotros intentamos explicároslo, intentamos haceros ver la verdad de estas ramas, las maravillas que esconden, pero cerráis los ojos y os encerráis en vuestro mundo lleno de fórmulas que os llevan a la insana locura.
Las artes, la historia. las lenguas... todo son formas de enamorarse. "Pero es una metáfora, y vosotros no entendéis el arte"(--Jake Stone in The Librarians) Somos unos incomprendidos.
Pero somos nosotros los que os traemos las películas, series y libros con los que, extrañamente debido a vuestro comportamiento realista, conseguís imaginar y evadiros de este mundo tan triste.
Nosotros traemos color al gris que vosotros creáis. Sabemos por donde sopla el viento. Vemos vuestros errores, porque son los mismos que cometisteis hace mil años.
Nosotros somos la Torre de Babel antes y después de ser castigada. Hablamos la misma lengua, somos como los pájaros, de aquí para allá. Nosotros sabemos volar. Y si no nos entendemos después, aprenderemos del contrario, porque sabemos comunicarnos.
Nosotros, los tristes, los incomprendidos, en los que nadie cree, en los que nadie confía, hacemos que vuestra vida sea algo un poco más bonito.

Diréis que es que nuestro mundo es más sencillo, y os equivocaréis de lleno. Creedme si os digo que no seríais capaz de soportar lo que este mundo conlleva. Los siglos y siglos de historia, o ver la conexión que tienen todas las lenguas sin que vuestra cabeza explote en el camino. Y lo peor de todo, que nadie te entienda. Que nadie tenga esperanza en ti.
Luego decís que somos unos pesados muy irritables. ¿Queréis saber por qué? Ahí lo tenéis. Si nadie confiara en vosotros, si nadie viese el mundo con vuestros ojos, a parte de jodidamente solos, ¿Cómo os sentiríais? Normal que la eterna pelea entre ciencias y letras tenga ese adjetivo. Si es que no dais tregua, y luego tenemos nosotros la culpa. Si por un momento, no dijerais que no vamos a ninguna parte, y que nada en nuestra vida se va a sostener, o que nuestros estudios son los más fáciles--seamos claros, ni en broma lo son--, tal vez nosotros dejaríamos de enfadarnos, de insultaros, de tener esas rabietas por la frustración de que no nos entienden, y de pasarnos notitas en griego para vacilaros.

Y me da pena, muchísima pena. Pena sobre todo por los más pequeños, por esos que entran en cuarto (o lo que sea que toque) a ciegas. Pena por los científicos que por unas malas notas se meten a latín pensando que así se sacaran la secundaria y fracasan estrepitosamente. Pena por los letrasados que se meten a ciencias porque "tienen futuro" y acaban amargándose la vida porque ese no es su sitio.
Pena por los humanistas que a buen juicio estudian lo que quieren y se pasan el resto de su vida acosados y marginados por haber elegido bien.

Si no fuera por el latín y el griego, jamás, jamás, hubiera descubierto que tengo una facilidad innata con los idiomas. Jamás hubiera entendido la conexión que tienen todas las lenguas. El latín y el griego son esa pequeña Torre de Babel de la que os hablaba. Gracias a ellas entiendo las modernas, y si me permitís pararme en esta anécdota, también las otras más olvidadas:

Estaba con mi padre en el hospital hablando de una de sus obras literarias en proceso, cuando me preguntó cuál era el nombre original de una cierta personilla histórica, que no diré por el posible spoiler.
Bueno pues yo, que nunca había dado hebreo--voy a empezar la uni este año, recalco--, conseguí descifrar la transcripción fonética gracias a sus similitudes con el griego y el fenicio, un alfabeto que decidí aprender por puro aburrimiento.
Dejando esto de lado, vuelvo a repetir, estas lenguas me enseñaron a seguir mi instinto. Llegó un momento del curso en el que dejé de hincar los codos cual loca para sacarlas adelante y literalmente dejé de estudiar, solo para seguir mi instinto. Y por instinto, las notas subieron a sobresalientes.

Yo podría haber estudiado clásicas, o arqueología, tan enamoradita que andaba yo de las excavaciones y los tesoros por descubrir. Me decanté por inglés gracias, muy posiblemente, a series como F.R.I.E.N.D.S. Series, películas, libros... todos creados desde la imaginación, al menos en la parte inicial, su base, todo lo que sostiene el resto de la obra, es pura imaginación.
Y sale de la mente de un artista o/y de un letrasado. Así que gracias, compañeros, por mostrarme mi futuro, muchos andan todavía perdidos sin esa chispa de magia.

Hablando de magia, el otro día una amiga de los letrasados primera generación--los llamo así porque por un tiempo compartimos la misma profesora de latín, y me llevan un curso--, me dijo que había leído algo que le pareció precioso: "Estoy en letras porque los de ciencias aún no han inventado la magia".
Y qué razón.
Pero yo no pude evitar contestarla que "Estamos y siempre estaremos en letras porque nosotros somos los dueños de ella".
Y punto.

Supongo que por mucho que escribamos siempre seremos los de los estudios facilones, los que no van a ninguna parte. Y ahora que he dejado el instituto, donde la eterna batalla es más que notable y donde por culpa de eso puedes destrozarte la vida--porque por mucho que penséis los mayores que el instituto es una tontería ahí se decide qué vas a hacer el resto de tus años y es cuando más influenciable e inseguro es uno--, espero poder relajarme, y no encontrarme con idiotas como ese economista que se cree dios por salir en la televisión a las ocho de la mañana.
Pero siempre los habrá, ¿Verdad?

Voy a terminar con una preciosa frase de un libro perfecto castellano, el cual me estoy leyendo en inglés, porque soy así y porque Lucia Graves es muy buena traductora y admiro su trabajo:

"There's no such thing as dead languages, only dormant minds"

I challenge you to guess the book.

                                              

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