miércoles, 1 de febrero de 2017

II.


Tú no entiendes al mar.
Jamás comprenderás lo que significa si no dejas a Tirrra marchar. Aunque te tengo que dar la razón en algo: no te conozco. Pensé que podía tocar tu alma, tan brillante y tan atrapada. Creí que mis manos eran la llave de tu libertad. Nunca serás lo que esperaba.
Dices ser un hombre, pero el aspecto feroz no te ganará una tripulación. Niño eres y los niños no pueden ser capitanes. Pregúntale al mundo por qué no puedes crecer. ¿Sientes que no eres real? Mira a tu alrededor. Todos te vemos, todos sabemos que estás ahí, siempre estás ahí, incluso cuando deseamos que no estés, nos cazas en sueños, como fantasma en pena que no puede cerrar los ojos a la noche.
La gente como tú cree que el mundo no puede ser así. Esa calaña de desesperados mete los pies en el barro y, creyendo que no pueden salir, alzan la vista más allá de las estrellas, deseando ser salvados. 
No hay nadie que pueda socorrerte. Has visto los barcos abandonar los muelles una y otra vez, imaginando cómo sería surcar los mares en ellos. La libertad huele a azúcar y sal, bien lo sabes ya. Si levantas los pies, podrías zambullirte y nadar...
Si dejas de tener la cabeza en las nubes y, simplemente, eligieras bajarla al barro contigo o, al contrario, subir todo tu cuerpo allá donde se perdió tu mente, todos tus sueños imposibles serían una realidad.
Tristemente, has vuelto a ver otro barco marchar. Se quedó más tiempo en puerto por ti, porque creía conocer lo que encerraba tu corazón. Ya se ha ido, niño tonto. Ya no va a volver. Ha reparado la proa, ha sacado el ancla del mar y sus velas vuelven a hacer temblar el mismísimo horizonte. Era un barco fantástico, podrías haberlo tenido todo, pero se fue, para no volver. Me pregunto cuántos más se irán porque no eres capaz de comprender que debes hacer honor a tu nombre. No hacia mí, ni hacia los demás barcos maravillosos que pisen tus muelles. Debes hacer honor a tu nombre por ti.
¿Quieres ser un pirata, criajo?
Deja de tener miedo.
Deja de esperar a un príncipe azul.
La realeza no va con nosotros.
Demuestra que tu lengua es más afilada que tu espada.
Lucha por tus sueños.
Saca los pies del barro.
Surca los mares...




                                           ... pero ni se te ocurra surcalos conmigo. No admito cobardes en mi tripulación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario